El Sistema Inmunitario está compuesto por diversos órganos, células y sustancias que actúan organizadamente para brindar protección al organismo frente a gérmenes que lo pueden invadir de muchas formas. Se sabe que si uno o varios de sus componentes está debilitado o ausente, la persona puede contraer ciertas infecciones con frecuencia o gravedad inusual.
Estos trastornos -conocidos como Inmunodeficiencias – aunque pueden llegar a poner en riesgo la vida de la persona, son bastante raros. Sin embargo, no todos los pacientes que presentan infecciones a repetición es por una deficiencia de defensas.
Es importante recalcar que el sistema inmunitario se desarrolla y se “programa” durante la gestación, pero todavía en los primeros años de vida tiene que cumplir un proceso de maduración. Si durante este tiempo la exposición a gérmenes es muy intensa, es probable que el bebé o el niño pequeño contraiga numerosas infecciones. Pero ¿cuándo son demasiadas?
En general, se acepta como normal de 4 a 6 episodios de infección respiratoria superior (la cual puede ser desde un catarro común hasta una otitis o una sinusitis), y más, si el niño acude a una guardería. En algunos casos, lo que presenta el niño es una alergia (por ejemplo, una rinitis alérgica), con crisis cada 3 a 4 semanas. Si se le suman los episodios “normales” de catarro o infección bacteriana o viral, pudiera el niño pasar “todo el año” enfermo, sin tener una verdadera inmunodeficiencia.
Hay otros problemas que pueden explicar que un adulto o un niño contraiga infecciones con mucha frecuencia. Por ejemplo, una malformación de las vías urinarias puede ser la causa de que un bebé presente varias infecciones urinarias en un lapso de varios meses, por lo que estas malformaciones son lo primero que los pediatras y urólogos investigan. Cuando varios miembros de una misma familia han presentado ciertos tipos de infecciones gastrointestinales, el germen causante puede “recircular” con gravedad variable entre ellos, haciéndonos pensar que hay una susceptibilidad cuando en realidad se trata de reinfecciones por exposición repetida.
Sin embargo, puede ocurrir que el pediatra sospeche la posibilidad de un verdadero trastorno de las defensas, en cuyo caso se justifica realizar pruebas de laboratorio e incluso referir a un especialista en Inmunología Clínica, para poder descartar una inmunodeficiencia.
Cuando un niño o un adulto presenta infecciones recurrentes, se debe tratar el defecto subyacente: Cirugía para casos como el de malformación de vías urinarias; o antialérgicos, control ambiental o inmunoterapia en el caso de una rinitis alérgica para espaciar las crisis.
Si hay una inmunodeficiencia comprobada, se puede tratar específicamente (bien sea con la administración de preparados de anticuerpos en el caso de deficiencia severa de estas sustancias, o trasplante de médula ósea para deficiencias de células). También las inmunodeficiencias leves y/o transitorias (por inmadurez del sistema inmunitario, generalmente), sencillamente se observan en el tiempo.
