La tos es uno de los síntomas más comunes en niños de cualquier edad. La mayoría de las veces dura unos pocos días y cede espontáneamente, con o sin medicamentos para aliviarla.
Sin embargo, cuando persiste por varias semanas es motivo de preocupación, a veces porque dificulta el sueño o las actividades habituales como el estudio y el juego, o sencillamente porque genera angustia en el núcleo fgamiliar.
Cuando un niño presenta tos por más de 2 semanas se habla de tos crónica. Determinara la causa en estos casos permite seguir un tratamiento específico, más efectivo que los «jarabes para la tos». Además, no solamente es importante que la causa sea tratable, sino que ciertas condiciones justifican cuidados adicionales para recobrar y mantener la salud.
Casi todos los casos de tos crónica en niños están relacionados con problemas como asma bronquial, goteo postnatal (por rinitis alérgica, sinusitis crónica o problemas de adenoides), reflujo gastroesofágico, o a cualquier combinación de estas causas.
Aún para un médico con experiencia puede ser complicado establecer qué produce la tos, sobretodo porque muchas veces no hay datos que orienten con seguridad a alguna de las causas mencionadas.
El asma nocturna, por ejemplo, puede presentarse en una persona cuyo examen respiratorio sea completamente normal durante el día.
Un niño con rinosinusitis que tose por el reflejo a la estimulación del moco que gotea por sus vías respiratorias altas, puede no tener mayor secreción justo en el momento en que va a la consulta al médico.
Finalmente, la presencia de un reflujo gastroesofágico, aunque no es tan prevalente como causa de tos, puede ser sospechada de acuerdo a lo relatado por la madre o el representante. Pero puede que esta información no sea lo suficientemente precisa para hacer un diagnóstico y se necesiten pruebas adicionales.
No es raro que un paciente con tos crónica sufra de una combinación de 2 de estas condiciones e inclusive las 3.
Es así como un niño con historia de alergia a los alimentos puede tener un reflujo gastroesofágico importante, pero también presente una alergia respiratoria que se manifieste en forma de asma o de rinitis, todas estas causas de tos crónica.
Como ocurre en muchas enfermedades, la revisión cuidadosa de la historia de los síntomas y el examen físico son fundamentales para llegar a un diagnóstico preciso y seleccionar el tratamiento efectivo. Normalmente un pediatra con experiencia tiene el criterio necesario para cumplir con esta expectativa, pero en ocasiones es de ayuda el apoyo del médico especialista para descartar el asma, pero sin perder de vista otras posibilidades.
