Muchos hemos visto (o vivido) una reacción súbita caracterizada por erupción, picazón más o menos intensa y hasta cierto grado de hinchazón.
A veces estas personas acuden a algún servicio de salud refiriendo lo que comúnmente se ha llamado “intoxicación”, que suele referirse a dos tipos de reacciones de tipo similar, pero con aspecto diferente: La urticaria y el angioedema. La primera es una erupción en la piel que pica y la segunda es una hinchazón que puede afectar los párpados y los labios, aunque no es raro que se extienda a otras partes del cuerpo como manos y pies o a las vías respiratorias. Se puede ver en ocasiones ambos fenómenos a la vez en la misma persona.
La urticaria (así como el angioedema, para el que se aplican las mismas consideraciones) es aguda si tiene una duración menor de 6 semanas. Por supuesto, la mayoría de las personas consultan por primera vez cuando apenas tienen pocas horas con la reacción, y la respuesta a los medicamentos que se usan en estos casos es casi siempre bastante buena.
Suele considerarse esta reacción de tipo alérgico, y los pacientes, familiares y testigos la relacionan con frecuencia con determinado alimento, especialmente si no es algo que la persona coma a menudo. Entonces lo primero que se pregunta el paciente es cuál alimento desencadenó el problema y si debe tacharlo de su dieta.
Sin embargo, en más de la mitad de los casos no se puede establecer una verdadera alergia, especialmente si no se ha consumido un alimento inusual. Además, muchos pacientes no vuelven a presentar estas erupciones nunca, incluso aunque vuelvan a comer en el mismo restaurante y ordenen el mismo plato.
Aunque esto pueda resultar confuso para el paciente o quienes les rodean, es lo que habitualmente se encuentra. Y esto tiene 2 consecuencias: Es posible que las pruebas de alergia no aporten información relevante. Es decir, que el resultado sea negativo o se encuentre una reacción leve o importante, pero a un alimento no relacionado. Eso es posible, y está bien que ocurra. La recomendación que hace el médico en esos casos es mantener la vigilancia y consultar prontamente en caso de una nueva reacción. Afortunadamente, muchas veces esta reacción no se presenta nunca y la persona puede vivir su vida con tranquilidad.
Las dietas (estrictas o no) son inútiles generalmente. Si logramos con las pruebas determinar un alimento específico que causa el problema, evitarlo es la mejor decisión. Sin embargo, como ya mencioné es posible que no tengamos un resultado concreto. Algunos médicos recomiendan restringir alimentos que potencialmente podrían provocar nuevos brotes. Así es como la eliminación de enlatados, embutidos (especialmente curados), cítricos, tomate, pimentón, mariscos y pescado por un par de semanas pueden benefíciar a ciertos pacientes.
Aunque muchas de las personas que pasan por una urticaria aguda son atendidos solamente por su médico de cabecera, de emergencias o de atención primaria, es necesario precisar que, si la reacción ha sido severa -con pérdida de la conciencia, caída de la tensión arterial y/o dificultad respiratoria-, igualmente el paciente se beneficia de la evaluación por un especialista, quien puede recomendar medidas adicionales para un mejor diagnóstico y tratamiento.
Si la urticaria es crónica (de más de 6 semanas de duración), es fundamental una evaluación detallada por un inmunólogo/alergólogo, para tratar de determinar una causa que pueda, inclusive, no ser alérgica. Lo que ocurre muchas veces es que el paciente con urticaria crónica consulta repetidamente a una diversidad de médicos primarios o especialistas hasta que llega a un dermatólogo, inmunólogo o alergólogo con experiencia en este tipo de padecimientos y es quien propone los exámenes y tratamientos apropiados.
En este proceso los pacientes cuentan que los tratamientos no son curativos y que las dietas son cada vez más estrictas y no resuelven el problema. Efectivamente, los pacientes con urticaria crónica suelen necesitar medicamentos por tiempo prolongado, por lo que se hace énfasis no solamente en que funcionen, sino en que no causen efectos adversos, como sueño o problemas metabólicos.
Es muy importante entender que en muchos casos no se determina una causa específica, lo que se denomina Urticaria Crónica Espontánea. Afortunadamente, esta modalidad de urticaria tiende a desaparecer con el tiempo y el manejo por parte de un especialista competente permite al paciente mantener la erupción controlada y llevar una vida normal o casi normal.
