Como hemos dicho, las reacciones alérgicas son variables. Algunas aparecen súbitamente, otras se toman días, hasta meses de exposición repetida. También las hay desencadenadas por alimentos, agentes ambientales que respiramos, medicamentos y otros factores. Comúnmente vemos estas manifestaciones en las vías respiratorias (rinitis alérgica, rinoconjuntivitis alérgica, asma alérgica), en la piel (reacciones urticariformes, angioedema, dermatitis atópica), o incluso en las vías digestivas (esofagitis, gastroenteritis eosinofílica).
No debe extrañarnos que algunas personas tengan molestias apenas perceptibles, como algo de prurito o un sarpullido en alguna pequeña parte del cuerpo, mientras que otras pueden experimentar reacciones violentas e intensas, que hasta ponen en peligro la vida.
Aunque menos frecuentes, las reacciones sistémicas causadas por una alergia, son motivo de curiosidad y hasta preocupación para mucha gente.
La Organización Mundial de Alergia (WAO, por sus siglas en inglés) ha revisado el tema y propuesto algunas líneas generales [1]. Aunque hay ciertos aspectos controversiales, podemos reconocer la anafilaxia como aquella reacción alérgica que puede poner en peligro la vida de la persona.
Otro aspecto fundamental es que esta reacción con frecuencia se manifiesta en más de un órgano o sistema, aunque es posible que los signos o síntomas más graves se presenten en uno solo. Por ejemplo, broncospasmo severo con erupción cutánea apenas perceptible.
Algunas de las manifestaciones clínicas comunes que podemos encontrar son:
- Erupción en la piel, con ronchas o placas confluentes rojizas, usualmente con picazón.
- Hinchazón en cualquier parte del cuerpo, siendo más preocupante en la garganta. Puede haber ronquera.
- Dificultad para respirar, opresión en el pecho con o sin tos o pitido.
- Mareos, pérdida de la conciencia.
- Síntomas gastrointestinales, particularmente vómitos, o también diarrea o dolor de estómago.
Aunque en algunos casos la anafilaxia se manifiesta inicialmente solamente en la piel, el riesgo para la vida del paciente viene dado por la afectación del sistema respiratorio y cardiovascular. Así que la anafilaxia propiamente dicha va a tener como componentes clave la dificultad respiratoria (broncospasmo, edema laríngeo), la caída de la tensión arterial (mareos, desmayo) o ambos. También es posible la anafilaxia sin erupción o hinchazón en la piel, lo que dificulta el diagnóstico.
Las reacciones más frecuentemente se deben a la exposición a alimentos, medicamentos, picaduras de insecto y látex.[2] Aproximadamente uno de cada 2 personas que han tenido un episodio de anafilaxia vuelve a tener otro alguna vez en la vida, por lo que averiguar cuál es el factor desencadenante puede ser de mucha ayuda. En esto el especialista en Inmunología y Alergia tiene la capacidad de analizar la historia y hacer las pruebas necesarias.
Cuando la anafilaxia ocurre por primera vez o por exposición inadvertida al desencadenante en forma repetida, es necesario acudir y ser atendido en un servicio de urgencias. Es muy difícil saber si una reacción va a evolucionar rápidamente o en forma muy severa, por lo que es preferible estar seguros y buscar ayuda.
Una vez que se ha resuelto la emergencia, consultar al alergólogo/inmunólogo es beneficioso para el paciente. En primer lugar, porque le da la oportunidad de identificar el desencadenante (sea un medicamento, un alimento, picaduras de insecto, etc.). Además, se puede elaborar un plan de acción por escrito que sirva para atender en forma eficaz al paciente y prevenir las complicaciones o incluso la muerte.
A pesar de que existen numerosos medicamentos antialérgicos -algunos de los cuales pueden estar disponibles para la venta libre o incluso tenerlos el paciente en su botiquín casero-, la recomendación más aceptada es la aplicación intramuscular de una dosis apropiada de adrenalina (conocida en algunos países como epinefrina). Este medicamento está disponible en forma de dispositivo para autoinyección, para lo cual debe seguirse las instrucciones que el especialista incluye en el plan de acción.
Los antihistamínicos no son lo suficientemente potentes y los corticosteroides no actúan lo suficientemente rápido para preservar la vida. Además, es muy importante de que a pesar de que se administre cualquier tratamiento el paciente acuda de todas maneras a un servicio de urgencias, ya que con frecuencia hay un empeoramiento entre 6 y 12 horas posterior al inicio de los síntomas.
En resumen:
- La anafilaxia es una forma de alergia severa y de evolución muy rápida
- Se inicia por una variedad de desencadenantes, incluyendo medicamentos y alimentos. Muchas veces la persona ya sabe que tiene reacciones alérgicas a determinado desencadenante.
- La atención de emergencia en forma oportuna es necesaria siempre, ya que no es posible predecir cuáles casos se van a agravar
- Las personas con mayor riesgo suelen ser de mayor edad, asmásticos o que consumen ciertos medicamentos, como algunos antihipertensivos.
- El especialista en Alergia e Inmunología puede ayudar a entender cuáles son los desencadenantes a los cuales el paciente presente sensibilidad, para evitarlos apropiadamente y elaborar un plan de acción escrito para saber qué hacer en caso de una crisis.
La anafilaxia es una auténtica emergencia y como tal debe tomarse siempre en serio. Muchas veces la atención de emergencia será sencilla y rápida, pero para algunos pacientes acudir oportunamente puede evitar un episodio fatal.
[1] Cardona et al. World Allergy Organization Journal (2020) 13:100472 http://doi.org/10.1016/j.waojou.2020.100472
[2] American Academy of Allergy, Asthma and Immunology. Conditions & treatments. Allergies, Anaphylaxis. Disponible en: https://www.aaaai.org/conditions-treatments/allergies/anaphylaxis. Ingreso: febrero, 2024.
