PRUEBAS DE ALERGIA
En sus modalidades:
1. Pruebas cutáneas de alergia (Prick test)
Es la prueba básica de sensibilidad ambiental, tanto para alimentos como para agentes ambientales. Se puede realizar sin problemas en la primera consulta y se recomienda no haber consumido antialérgicos (antihistamínicos) en la semana previa. Toma unos 20 minutos y al momento nos puede aportar información clave para saber a qué se es alérgico y cómo prevenir los síntomas.
2. Pruebas de provocación (medicamentos)
Dependiendo de cuál es el medicamento involucrado, puede conocerse en minutos o en pocos días cuál es la sensibilidad y cuáles alternativas pueden ser seguras en pacientes que requieren recibir medicaciones en forma repetida o a largo plazo.
3. Pruebas de provocación (urticaria crónica)
Estudio para causantes físicos de la erupción, tales como la presión, el frío, el calor, el roce, etc.
Finalmente, se le proveerá de los consejos, recomendaciones, tratamientos adecuados siguiendo lo más actualizado del conocimiento científico actual.
Recomendaciones y educación
Conocer el desencadenante de los síntomas de la alergia (por ejemplo, determinado alimento o medicamento) puede ser suficiente para entender y controlar la enfermedad. Pero probablemente lo más importante es la conversación entre médico y paciente para decidir las estrategias apropiadas, qué hacer para evitar las alergias y cómo actuar con eficacia cuando ellas se presentan.
Para ello se dedica un tiempo de la consulta a abordar este tema, incluyendo dudas y temores del paciente, e indicando los tratamientos ajustados a la necesidad y reduciendo al mínimo posible la incidencia de efectos adversos de la medicación.
Seguimiento y contrarreferencia
Dependiendo del tipo de problema alérgico, se hará una o más consultas de seguimiento para verificar el control de las alergias y, si está indicado, se emitirá el respectivo informe para el regreso con su médico tratante.
